¡Hola, soy María!
Soy psicóloga desde hace años, pero este proyecto empezó en 2020, en plena pandemia.
Sí, cuando todo estaba patas arriba y yo muy perdida.
Sin mucha expectativa y varios miedos, fui compaginando mis primeros pacientes online con colaboraciones en centros presenciales.
Pero, algo tampoco marchaba bien. La consulta cada vez más llena y yo todo lo contrario.
Qué difícil identificar estar mal y expresarlo cuando aparentemente todo está bien, ¿verdad?
Así que tomé una decisión que cambió mi forma de vivir y trabajar:
Dejé lo presencial, cogí el portátil y me fui a Costa Rica.
Y no es que yo sea una persona que vende esa idea como la mejor del mundo, también puedes volver a sentirte bien sin montarte en ningún avión, pero sí cambiando otras cosas.
Pero oye, esta fue mi historia.
Así que te cuento:
Desde entonces, trabajo online mientras me muevo por distintos lugares, siempre cuidando que el espacio terapéutico sea
seguro, estable y profesional.
No todo el camino ha sido de rosas, pero fui creando equipo del cual estoy orgullosa:
Porque creo que detrás de una buena psicóloga tiene que haber una buena persona, que se implique contigo y sepa cuidarse ella misma, que conecte y se emocione, que se forme y reconozca sus fallos.
Todo eso lo fui encontrando en ellas. Luego te las presento.
Y de mí poco más te puedo decir, pero algo que creo que me define es lo siguiente:
Me he permitido romper con varios moldes.
Esos que te contaba de irme fuera renunciando a los abrazos familiares, creando vínculos pero sosteniendo su pérdida cada vez que me mudo, dejando de lado un crecimiento económico por otro personal (te puedes imaginar mis padres cuando dejé trabajos estables y presenciales o más atrás en el tiempo: una oposición…) por vivir con una mochila al hombro con la inestabilidad que también genera, dejando patrones que no me pertenecen por ir conociéndome de diferentes formas y contextos.
¿Y por qué te cuento esto?
Porque me parece que hay tantas creencias rígidas que hacen que vivamos una vida que no queremos, tantas dinámicas que nos agotan, relaciones que arrastramos por no quedar mal, demasiados “sí” cuando no queríamos decirlo…
Que, si hoy estás aquí, ojalá te pueda acompañar a soltar con lo que necesites, también a regar y cuidar lo que sí está bien (que no es menos importante) y a que puedas acercarte a la vida que tú quieres vivir.
Y eso no siempre va de islas desiertas o casas en el campo. Puede ir desde lo más simple, tus valores, soltando y conectando con lo que verdaderamente quieres. Nada más.
No creo en recetas mágicas. Creo en el trabajo constante, en el compromiso y en hacer espacio para una vida que se sienta más habitable.
¿Algo más de mí?
Que, aunque te cuente todo esto de que me apasiona mi trabajo combinándolo con viajes. Leerme un buen libro, tumbarme al sol, salir a cenar, reírme con mi pareja, pasear con mi perro, comer algo rico con mi familia, abrazar a quien quiero, cantar como una loca en un concierto y tragarme una serie en una tarde:
esa también soy yo.
Así que gracias por leerme hasta aquí,
María